A unos 7 kilómetros de Villarluengo en dirección a Ejulve, en la misma THE SILENT ROUTE, se encuentra la zona conocida como “Las Fábricas”. En este lugar se instaló en el siglo XVIII, en 1789,  una fábrica de papel que aprovechaba para desarrollar su trabajo las aguas provenientes del río Guadalope. Era propiedad de la familia Temprado, y fue la primera fábrica de papel continuo que existió en Aragón y también en España, siendo un modelo en su género y lo último en tecnología de la época. En ella se fabricaron papel continuo, sobres, libros rayados y papel moneda, todo de una calidad inmejorable, por lo que casi toda la producción marchaba a Madrid, a lomos de 16 borricos, que figuraban en nómina junto a los 4 arrieros, para abastecer a varios Ministerios. Un mes empleaban en ir y volver, y a su regreso iban recogiendo trapos que servían para la fabricación de papel de trapo.

Por causas que se desconocen la fábrica pasó a manos  de la familia Bonet de Villarluengo, que la convirtió en una fábrica textil, adaptándolo todo a la producción de fajas. Les sucedió la familia Artola de Cinctorres, que montaron 24 telares, instalándose desde el primer momento el alumbrado eléctrico, el segundo de la provincia de Teruel (el primero fue el de la capital). Más adelante aumentaron el número de telares a 46, se levantaron los edificios de las fábricas (la “De Arriba”, la “de En medio” y la “De Abajo”), viviendas para los dueños, la dirección y los operarios, que llegaron a ser 200, provenientes de todos los pueblos de alrededor, además de tiendas, escuela, horno y hasta una capilla.

La producción se adaptaba a las necesidades de cada momento, así, durante la primera Guerra Mundial la principal producción eran chilabas para los legionarios de África y gorros rojos que se vendían en Rabat. Al caer en desuso las fajas se empezó a trabajar en lona para costales o talegas y para alforjas y, finalmente, en tejidos y surtidos de hilatura, empleándose en telares automáticos de lo más moderno que se conocía, renovando toda la maquinaria.

Tras la guerra, la inseguridad y los cupos oficiales que fueron rebajando la producción y su rentabilidad, abocaron  las fábricas a su fin, y se produjo su cierre en 1958.

El 23 de mayo de 1974 la fábrica de “Enmedio” se convirtió en el “Hostal de la Trucha”, con alrededor de 70 habitaciones y todavía en pleno funcionamiento.

Más información:

Salillas, José Manuel, El Hostal de la Trucha. Las fábricas textiles y de papel de Villarluengo. Ed. Radio Terrasa. 1995.

Las fábricas de Villarluengo”, en Peirón nº 11, Revista del Centro de Estudios del Maestrazgo Turolense (CEMAT), Teruel, 2007.

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