Por encima de los tejados de los pueblos de THE SILENT ROUTE se elevan los perfiles de sus iglesias en los que destacan sus torres: por su esbeltez en la Cañada de Benatanduz, por su carácter fortificado en Ejulve, o por su condición de torres gemelas en Villarluengo, que nos avisan desde la lejanía, cual anuncio luminoso, de la llegada a los núcleos urbanos.

Las ermitas dedicadas al recogimiento y la oración pasan más desapercibidas pero merece la pena buscarlas porque suelen estar en entornos especialmente bonitos desde donde disfrutar de las mejores panorámicas de los pueblos y donde el silencio está todavía más presente.

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