Cuevas de Cañart, Las Planas, Bordón, Castellote, Molinos, Venta de la Pintada. 91 kms.

Entre Villarluengo y Ejulve se toma el desvío a Las Cuevas de Cañart, pueblo que no se  puede dejar de visitar, sobre todo por las impresionantes ruinas del Convento de los Servitas. Disfrutar despacio de la carretera que lleva por Dos Torres de Mercader hacia Las Planas, probar el vino de Bodegas Borraz, acercarse a Bordón a ver el templo de Nuestra Señora de la Carrasca, que sobrecoge con su profusión de pinturas. Volver hacia Castellote y, si se viaja con niños, imprescindible acercarse a Dinópolis, o subir al Castillo Templario y rodear la Atalaya caminando. Por último, dirigirse a Molinos, donde hay que visitar a las magníficas Grutas de Cristal, un paraíso de estalactitas y estalagmitas, para luego volver hacia la Venta de la Pintada.

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